LA IMPORTANCIA DEL CUERPO

Los seres humanos somos cuerpo, mente, emociones y espiritualidad. La gente suele creer que todo es controlado por la mente: “contrólate, si todo está en la mente”, “eso no puede doler, es todo psicológico”. La verdad es que ese es un concepto muy vago y erróneo, ya que siempre están interactuando los cuatro elementos mencionados y el primero en aparecer y reaccionar ante cualquier eventualidad es el cuerpo. Éste es el que nos da señales frente a emociones o ideas que no logramos detectar en un principio (Ej.: se nos eriza la piel cuando tenemos susto, se nos aprieta la espalda cuando estamos ansiosos, se nos calienta la cara cuando nos enojamos, etc.). Es por esto que en este artículo queremos darle importancia a nuestro cuerpo.

Tenemos que considerar que los cuatro factores (cuerpo, mente, emociones y espiritualidad) interactúan
constantemente, no hay acción de uno sin que otro reaccione. Es un proceso psicofisiológico en el que hay una correlación total (Turpin, 1989). A veces la mente y las emociones son difíciles de trabajar en primera instancia, porque cuesta cambiarlas o porque están muy arraigadas en nosotros. Pero el cuerpo y su conducta es algo que podemos cambiar y controlar, y si logramos cambiar éste, cambian los otros factores (Naranjo, 2009).

Mujer respirando 1Para trabajar con el cuerpo debemos considerar, en un principio, la respiración. Esto es lo primero que podemos controlar y cambiar. Si nos focalizamos en cómo estamos respirando, cuando estamos inhalando, reteniendo el aire, exhalando y quedando en apnea,  permite activarnos, relajarnos, aumentar la consciencia corporal, darnos un ritmo y traernos al aquí y el ahora. Debemos considerar nuestra respiración de manera activa, decidir cómo respirar y no estar en un “modo automático de respiración” que nos lleva a la pasividad y nos aleja de nuestra consciencia (Feder, 2011).

Otro aspecto, es la observación de nuestro pensamiento: la conciencia corporal es también un proceso cognitivo que puede estar dificultado por falta de control de lo que se piensa. El pensar constantemente en cosas internas (“es que estoy gordo”, “no estoy logrando mis metas”, etc.) o externas (“no he terminado el informe”, “qué pensará la gente de mí”, etc.) dificulta de manera notable la toma de consciencia corporal, ya que nuestros pensamientos nos llevan lejos de nuestro cuerpo (Bermúdez, 1985). Es en este momento que tenemos que frenar, respirar hondo y darnos cuenta en qué estamos: qué nos duele, qué nos agrada, qué estamos sintiendo, qué parte de nuestro cuerpo está más relajada, cuál está más tensa, etc. Es como afirmar las riendas de un caballo que se nos escapa para así frenarlo, controlarlo y tranquilizarlo.

De esta manera, nos lleva a la aceptación de nuestras sensaciones y emociones que estamos viviendo en el momento. Ya sea, tristeza, alegría, rabia, ansiedad o una mezcla de éstas, tenemos que dejarlas fluir: por alManzanas ocultando emocionesgo están ahí, debemos recibirlas, aceptarlas y escuchar qué nos quieren decir (Ferrer, 2008). En Chile, no es bien visto estar ansioso, deprimido o irritable, ya que eso es “estar mal”, pero eso es algo netamente cultural, cosa que nuestra biología no lo sabe. Es por eso que debemos aceptar estas emociones que nuestro cuerpo transmite: si estamos tristes, estemos tristes y vivamos esa pena con lo que implica, no la tratemos de tapar con comida, alcohol, inventando sonrisas cuando realmente queremos llorar. Haciendo esto permitimos el paso de una emoción y pensamiento que nos transmite un aprendizaje y tomándolo, nos hace más completos. No existen emociones o ideas malas o buenas, solo existen emociones e ideas. Nosotros decidimos si las aceptamos como nuestras o las intentamos evitar, pero nuestro cuerpo siempre nos estará hablando.

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Pablo Urrutia

Psicólogo de Mi Cambio

purrutia@micambio.cl

www.micambio.cl

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4 comentarios sobre “LA IMPORTANCIA DEL CUERPO

  1. Siempre me han hecho sentir que soy floja y que no sigo bien las indicaciones, que mi mente me juega en contra, por eso sigo con este sobrepeso, 🙁
    Es tan así?, tengo alguna chance o está todo perdido?, porque eso es lo que siempre me hacen sentir…
    Espero la respuesta.

    1. Claro que hay chance de cambiar! Al parecer estás un poco confundida con lo que el resto te dice y pareciera ser que te influye lo que los demás dicen al punto de creerlo. ¿Es realmente así?, ¿eres floja o solo será que no te mueves como el resto pretende que lo hagas?.
      Seguramente, en tu vida hay áreas en las que no eres floja (académico, laboral, social, escolar, etc. Dependiendo de la edad que tengas y de tus intereses) y que realmente eres aplicada. Cuando uno es aplicado en un área de la vida, eso mismo se puede transmitir a las otras áreas, ya que son patrones de conducta que hemos aprendido y entrenado, por ejemplo: si eres matea al estudiar o trabajar o para realizar tus hobbies, ¿porqué no podrías serlo para otras cosas?, ¿qué te lo impide?
      En general, lo que me dices es por el comentario de otras personas, no tuyas. Lo que TÚ pienses de ti misma es lo más importante:
      ¿Qué te dices a diario?
      ¿Qué haces por ti a diario?
      ¿Qué miras de ti?
      Te lo dejo como tarea, pero que sean solo cosas POSITIVAS.
      Un último comentario: la gente floja no se da la lata de leer un artículo como este, pensar y preguntar para encontrar una solución.
      Saludos

      Atte.

      Pablo Urrutia

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