¿LAS CIRUGÍAS BARIÁTRICAS SON LA SOLUCIÓN PARA LA OBESIDAD?

Las cirugías para la obesidad (cirugías bariátricas) han demostrado ser muy eficaces en la baja de peso, con una baja máxima de peso a los 12-18 meses post cirugía, sin embargo se ha visto una importante reganancia de peso al tercer año post cirugía, la que aumenta a los seis años posterior a esta. Las causas son variadas, desde fallas en la técnica quirúrgica hasta factores psicoculturales, siendo estos últimos los que cobran mayor relevancia en la reganancia de peso post cirugía bariátrica.
“Mi estómago ahora es muy pequeño, así es que no almorzaré para poder comerme un chocolate!…”, “me compré un
chacarero a la semana de haberme operado y lo metí a la licuadora…”, “no puedo comerme el trozo de pizza entero, porque me atoro, así es que me como todo lo de arriba, la masa no…”, “Mi estómago ya cedió!, ahora como igual que antes de haberme operado…” esta y otras frases, son de pacientes que eligieron operarse, sin una preparación para ello, no hubo un proceso de cambio profundo que pudiera sostener los logros de la cirugía a largo plazo, sufriendo importantes reganancias de peso.

Una cantidad importante de pacientes describe como una de las motivaciones para hacerse una cirugía bariátrica,  es conseguir autocontrol, tener más voluntad, dominar la ansiedad y no vivir en un carrusel de hambre permanente, guiados solo por sus impulsos. Y ¿Cómo pretenden lograrlo? Disminuyendo su capacidad gástrica con una cirugía!.

Cirugia bariatrica en la cabeza

Muchos pacientes atribuyen la necesidad de someterse a una cirugía ya que “NO pueden elegir” en el estado en que están, se sienten sometidos a si mismos, afirman que no tienen la voluntad suficiente para lograr ese cambio tan deseado que “debería ocurrir en sus cerebros”, “ya lo han intentado todo y nada funciona”, como muchos relatan.

 

La sensación persistente de “hambre” y el descontrol con la comida definen la conducta y el actuar de muchas personas, sus decisiones, sus relaciones, su trabajo, la vida en general, muchas veces de manera muy solapada, ya que como es una situación que los ha acompañado largos años de su vida (muchas veces desde la infancia), se incorpora a la rutina como un hábito y sienten que siempre han sido así, de la misma forma en que su entorno naturaliza su relación con la comida.

No es fácil mirar hacia adentro e intentar ver qué está pasando, buscar la real causa de este comer continuo, de las emociones que los impulsan a comer, entonces siguen evitando las emociones que les incomodan (miedo, pena, angustia) con comida, además en la sociedad exitista en la que vivimos, hay que mantenerse socialmente en ese tenor; radiantes, se sigue escondiendo el problema y surgen justificaciones tales como: “siempre fui gordito/a, por qué tendría que cambiar”, “en mi familia somos todos de contextura gruesa, es genético”, “siempre he sido gordito/a y me quieren así, así es que no necesito cambiar”, “soy un gordito/a feliz!”, “si ya estoy gorda, entonces un kilo más o un kilo menos qué más da…”.  No obstante lo anterior, han intentado y probado múltiples “dietas” a veces en silencio a veces no, (pongo dietas entre comillas, ya que no me gusta ese término, ya lo hablaremos en otro artículo) entonces, ya saben que tienen un problema de peso, que tienen dificultades con el cumplimiento de las “dietas” y en este contexto el discurso recurrente es que  la comida, el alimentarse y el engordar es un fracaso permanente, un tema desagradable que no queremos tocar.

En los intentos de bajar de peso y en los fracasos aparece también lo que estos nos provocan. En este proceso los fracasos nos hacen pensar/sentir que nunca lo lograremos, nos van produciendo desesperanza, que actúa como perpetuador del problema. Además, se observan creencias e influencias socioculturales que mantienen las conductas saboteadoras.

Si previo a la cirugía la voluntad no está trabajada y post cirugía se busca que los límites en la ingesta de alimentos los imponga el tamaño de este pequeño estómago remanente, nos estamos engañando y con alta probabilidad puede haber un mal resultado a largo plazo, ya que este nuevo estómago reducido, puede volver a su estado pre cirugía, además las prácticas alimentarias pueden ir variando y relajándose en el tiempo, sin que percibamos inicialmente lo riesgoso que es para los resultados obtenidos. Por otra parte, si no hemos logrado una modulación de la conducta alimentaria y no ha ocurrido un proceso de cambio consciente, sino que esperamos que una limitante más allá del autocontrol, o sea, la anatomía de nuestro estómago no nos permita comer más, ¿qué pasará entonces con el pasar de los años cuando el tamaño del estomago ceda y ya deje de ser una limitante?.

Una vez operados, con varios kilos menos, conseguida la baja de peso tan deseada, si no hemos generado el cambio en nosotros, si no nos cuidamos de manera consciente, si no hemos incorporado nuevos hábitos, aparecerán también distintas excusas que pondrán a prueba la mantención de la baja de peso obtenida con la cirugía, ahora la excusa para hacer cosas no será el peso, sino que  aparecerá por ejemplo la distancia de los gimnasios, lo caros que son, que el casino del trabajo no tiene comida saludable, mi entorno no me facilita las cosas, entre otras. Entonces, que importante es que visualicemos el autocontrol como un hábito, una habilidad que podemos desarrollar siempre, que se ejercita, que no es inherente al ser humano, incorporar el autocontrol no solo desde lo cognitivo; “saber qué tengo que hacer”, o desde lo que lo físico; “qué me deja o no hacer el estómago”, sino también desde lo emocional, sentirnos bien, lo que podría traducirse en la frase “me cuido porque me siento bien y me gusta lo que veo en mi ahora”.

Una vez operados, puede haber un refuerzo positivo en la autoestima, pero eso muchas veces se confunde con creer que es simultáneo al inicio del autocuidado, y lamentablemente no es así, el autocuidado no es una consecuencia, sino que es una decisión, un hábito también, al igual que la voluntad y el autocontrol, una vez más la buena noticia es que podemos desarrollarlo!, podemos aprenderlo, TODOS podemos incluirlo en nuestra forma de vivir.

En Mi Cambio, estas son algunas de nuestras motivaciones, lograr el desarrollo estas habilidades en quienes así lo deseen y generar ese cambio para toda la vida.

Cuando más pasan los años post cirugía  mantener el control de los hábitos alimentarios es un gran reto. La pérdida de peso y la restricción quirúrgica están claramente descritas en la literatura como una protección inicial contra la recuperación de peso, todo lo demás depende de ti y de poder contar apoyo profesional que debe ser continuo.

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Daniela Meza Fuentes

Madre, esposa, fundadora de Mi Cambio.

Médico Nutriólogo

Escríbenos a: contacto@micambio.cl – dmeza@micambio.cl

www.micambio.cl

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